Alternativas para el profesorado a los aplicativos que comercializan los datos de los usuarios

13 febrero 2020
Privacitat

Lista de aplicaciones que no hacen un uso comercial de los datos de sus usuarios.

La innovación pedagógica ha devenido un imperativo en las aulas catalanas en la última década. Un impulso que, muchas veces, ha acabado deviniendo sinónimo de introducir nuevas tecnologías de forma compulsiva, según los especialistas. Expertas como la doctora en sociología y especialista en innovación social digital Liliana Arroyo sostienen que toda innovación ha de estar supeditada a unos objetivos. Y es que la tecnología no es neutra: conviene preguntarnos para quién está pensada, para evitar exclusiones, y también para qué está pensada. Esta segunda pregunta se la hizo la Fundación Eticas Research & Consulting cuando inició el proyecto Entorns Segurs, una iniciativa orientada a investigar el uso y la gestión de los datos del alumnado en los centros educativos barceloneses.

La entrevista que le hicimos a la directora de Eticas, Gemma Galdon, ofrece cuatro pinceladas de las conclusiones a las que llegaron después de las pesquisas: las herramientas que proveen desde instancias oficiales, las que han pasado el filtro de control para evitar malas praxis con los datos de los alumnos, prácticamente no se utilizan. Lo que hacen muchos profesores es utilizar las herramientas homólogas gratuitas, mucho más eficientes, pero que operan bajo la máxima «si la herramienta es gratuita es que el producto eres tú». Aplicativos que hacen negocios con los datos de los usuarios: lo que es doblemente grave si tenemos en cuenta que estamos hablando de datos de menores de edad. Conscientes de que a veces debemos probar nuevas aplicaciones, os dejamos en este artículo algunas alternativas libres y de código abierto que no os expondrán a vosotros ni a terceros a un uso éticamente cuestionable de los datos que generamos cuando las utilizamos.

DuckDuckGo

Cuando hacemos una búsqueda con Google el aplicativo guarda datos del código de país, la lengua escogida para el navegador, la dirección ip y, según la configuración, la dirección del domicilio, la imagen personal (en caso de tener una cuenta ahí) y el historial web de los usuarios, si utilizamos su navegador, entre muchas otras cosas. Es por este motivo que surgen alternativas como el motor de búsqueda DuckDuckGo, iniciativas que hacen de la privacidad marca de la casa. A diferencia de Google, este buscador no guarda los datos de sus usuarios e, incluso, permite buscar en aplicaciones de sus competidores mediante los bangs, términos con un signo de exclamación que delimitan donde se quiere buscar algo. Así, si quieres buscar un vídeo en Youtube puedes introducir !yt, si lo quieres buscar en Amazon puedes introducir !amazon o si lo quieres hacer en Google tienes !g. El artículo de la Wikipedia en catalán enumera todas las posibilidades que DuckDuckGo ofrece.

PeerTube

El equivalente de código abierto a Youtube es PeerTube, una plataforma de vídeo descentralizada y federada que utiliza tecnología peer to peer (compartición de igual a igual). Este aplicativo federa instancias diferentes, esto es, diferentes páginas web que alojan vídeos: quién lo quiera puede hacerse la suya propia descargándose PeerTube en el ordenador, pero si no se cree necesario se pueden utilizar las de otros. Cuando se sube un vídeo a cualquiera de las instancias, este vídeo pasa a estar disponible en todo el resto. Así, de forma distribuida, se crea un repositorio de vídeo descentralizado en el que los usuarios son los dueños del contenido que suben y nadie no hace negocio ni con las búsquedas de vídeo ni con los archivos que uno sube, com sí hace Youtube insiriendo publicidad en nuestros vídeos. No hay un centro de datos: cuando alguien ve un vídeo se retransmite directamente desde la instancia donde se encuentra alojado, y cuando más de dos personas visualizan un vídeo propiedad de una de ellas, todos los bits del vídeo se comparten entre los usuarios. Una propuesta muy sugerente.

PixelFed

Los profesores no se pueden situar al margen de las tendencias, y si hay una red social que triunfa entre la juventud esta es Instagram. Con una filosofía parecida a PeerTube, PixelFed ofrece una interfaz prácticamente calcada a la de su competidor propiedad de Facebook y un funcionamiento basado en la idea de instancias federadas. Quien lo quiera se puede instalar el aplicativo, crear una instancia propia y colgar sus fotos. Todo ello sin anuncios, sin que terceros tengan acceso a nuestros datos y, quizá lo más goloso, que las fotografías no se nos muestren siguiendo los caprichos de un algoritmo, sino en orden cronológico, como en los good old days de Instagram. Además, podemos escoger si queremos que las fotografías se cuelguen de manera pública o privada, sólo para nuestros seguidores. Todo ventajas.

Protonmail

Todas estas herramientas requieren un correo electrónico para registrarse. Y parte del atractivo de Google es que con una única cuenta puedes disponer de un email y un montón de herramientas más como Youtube, Google Translate o Duo, el equivalente a Skype. En el año 2014, Google se encontró en el punto de mira por extraer datos de los correos de estudiantes con finalidades comerciales, por lo que no parece que pedir a los alumnos que se abran una cuenta ahí sea una buena idea. De todas las alternativas que hay, quizá la más popular es Protonmail. Este servicio de correo, para empezar, no te exige que des datos personales ni un teléfono móvil, como sí que hace el del gigante de las búsquedas. Protonmail guarda la mínima cantidad de datos con la finalidad de evitar abusos o detectar spam. Pero una vez que un correo ha pasado este filtro, el mensaje se guarda de manera cifrada, de forma que para ellos es técnicamente imposible conocer su contenido. Nada mal.