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Canal Malaia: la normalidad de hacer cosas ‘normales’ en catalán

16 junio 2020
Canal Malaia

Hablamos con Clàudia Rius, una de las impulsoras de Canal Malaia, una apuesta para visibilizar la labor de los jóvenes creadores en lengua catalana en Internet.

¿Por qué decidís crear Canal Malaia?

Creemos que nos hace falta Canal Mala porque es una iniciativa que apuesta por un contenido totalmente cualitativo, pensado y acompañado desde el momento cero, potenciando la autoproducción, pero también animando a la gente más joven a hacerla partiendo de los filtros que establecemos. Que no haya insultos, que no sea despectivo con una parte de la sociedad… Este es el tipo de acompañamiento que hacemos. Ya existen proyectos como Youtubers.cat, que lo hacen muy bien, pero nos ditinguimos de su propuesta porque no queremos ser un aglomerador, no queremos aglutinar todo lo que se hace en catalán en redes. Lo que queremos es escoger unas personas concretas y con unas características determinadas que creemos que pueden devenir buenos referentes para los más jóvenes. Intentamos coger gente que nos pueda hablar desde un punto de vista diferente y que refleje la diversidad de la sociedad catalana.

¿Otra diferencia con Youtubers.cat sería el factor edad, no?

Sí. Ellos no hacen distinción por edades. Nosotros, sobretodo en esta primera fase, nos queremos centrar en animar a gente de entre 14 y 25 años para crear, aunque estemos mirando como hacerlo con menores de edad por el tema derechos. A personas que lleguen a un público con edades comprendidas en esa franja. Creemos que es importante poner aquí el foco: es una generación que ya no tiene un 3XL ni ningún producto en catalán dirigido a ellos que les motive y les llame la atención. O los tienen, pero muy pocos.

Y lo hacéis de forma proactiva ¿verdad? Los estáis yendo a buscar.

Sí. La Juliana Canet, Bru Esteve, Arnau Rius y yo nos pasamos propuestas, si hay alguien que nos interesa le enviamos un mensaje y entonces hablamos con él. Algunas personas quieren, otras no, las hay que están atareadas… Ahora, a final de curso, hay muchos que van estresados, y más cuando han de hacer clases telemáticamente. Los contactamos sin ningún compromiso y vemos a quien interesa la idea y con quien se puede trabajar.

Y tú, personalmente ¿Cómo explicas la mengua del consumo de productos audiovisuales en catalán entre los más jóvenes? ¿Crees que tiene relación con los cambios de canales? Desde que los más jóvenes consumen menos televisión y más plataformas como Youtube o Tik Tok.

Es esto, totalmente. La estructura cambia, y se siguen haciendo contenidos que pueden estar bien: TV3 puede crear un buen contenido para jóvenes, como Merlí ¿Pero qué se hace, en general, cuando se hacen grandes producciones de contenido? Se ficha a una persona que funciona en redes y la arrastran a la estructura antigua. Eso está bien, porque das visibilidad a esa persona, pero existe el riesgo de quedar en un punto muerto ¿Qué hay después de la tele? Los canales que más utiliza la juventud son Youtube, Instagram y Tik Tok. Nos tenemos que deshacer de la idea de que es necesario adaptar el contenido que se hace en Internet a los marcos de la televisión y de la radio, que en estos años han hecho muy buen trabajo, y pensar en generar estructuras en las redes sociales. Eso es complicado y nosotros ponemos nuestro grano de arena, pero ha de ser una iniciativa impulsada entre todos los agentes implicados, como vosotros, la Fundació .cat.

¿Qué perfil domina en Canal Malaia? ¿Jóvenes familiarizados con la edición de vídeo o personas que se acercan a las redes de manera más intuitiva?

En Canal Malaia encaja todo el mundo, encajan los dos perfiles. En Internet el producto es autoproducido y se hace de abajo a arriba. Está relacionado con lo que te decía de la estructura clásica de las televisiones o de la radio, que se hace de arriba a abajo. Alguien crea un producto, y otro alguien lo ejecuta mientras que los creadores de las redes crean porque quieren, y es increíble la cantidad de horas que se pasan creando sin rendibilizar el fruto de su esfuerzo, ni en catalán ni con cualquier otra lengua. Hay muchísima gente joven que se pasa la vida en Instagram o en Tik Tok y no lo hace para ganar nada: lo hace porque le gusta. En Canal Malaia encaja tanto el que tiene conocimientos más avanzados de edición como una usuario de Tik Tok que quizá produce de una forma más intuitiva pero su discurso no es muy bueno. A los segundos perfiles les ayudamos dándoles trucos para mejorar. Si alguna cosa nos enseña la gente joven es que estas redes las aprendes a hacer funcionar de forma autodidacta. Tik Tok es muy difícil de utilizar, yo tengo 25 años y no lo consigo, y ellos lo hacen instintivamente. Y eso hay que aprovecharlo, también para normalizar el catalán.

¿De qué manera interaccionáis con otros creadores de más edad? Tú misma participas de las Gent de Merda, parte del boom de podcasts en catalán que hemos vivido los últimos años ¿Cómo concebís dentro de este sistema de nuevos creadores independientemente del factor edad o del contenido?

Desde el año 2000 que casi todo el mundo tiene un ordenador en casa. Somos gente que ha crecido con eso, y en los últimos 20 años hemos estado utilizando Internet porque nos gustaba y era divertido, pero no acabamos de ponerle la conciencia lingüística. Estos últimos años esta consciencia se ha desarrollado y de ahí salió La Sotana, Gent de Merda y otros productos que con una lengua normalizada harías sin explicar si están en catalán o en chino. Canal Malaia forma parte de todo este engranaje de proyectos que ha constatado que la digitalización ya es un hecho, que es normal construir contenido online y nos hemos preguntado todos, sin haberlo hablado antes, qué papel jugará el catalán.

Sí parece que en Mala habéis superado la estrategia de ventas del chantaje emocional, la de lloriquear para que la gente consuma contenido en catalán, al margen de lo bien hecho que esté, para avanzar hacia una oferta de productos de calidad en los que el catalán se presupone.

Nosotros vamos totalmente en esta línea. No queremos hacer el discurso de la pena, no queremos el catalán se hable para que no se pierda y porque qué tristeza. Queremos que se hable porque es normal hablarlo y punto. Nuestra intención es crear contenido de calidad que quiera ver y le interese a alguien que no es catalanohablante. No queremos hacer un discurso solemne sobre el devenir de Catalunya: lo que decimos es que nosotros hablamos catalán, por lo que hacemos contenido en catalán. A partir de aquí que nos mire quien quiera. Pero no desde la lástima. No queremos que miren Canal Malaia por pena de que el el catalán se muere.

¿Qué contenidos echas de menos en catalán en redes?

Cosas que me gustaría que existiesen que ya estamos haciendo en Canal Malaia son cosas de maquillaje, de moda… El catalán está posicionado como una lengua para la intelectualidad, y a mi no me gusta nada esta idea. En catalán podemos hablar de todo: de Operación Triunfo, de la última canción de reggaeton o de cómo se maquilla no sé quien. Y una cosa que tengo pendiente y que me gustaría conseguir con Canal Malaia es algo de zumba o de deportes en vídeo: durante el confinamiento ha habido mucha gente que ha hecho deporte desde su casa y tú buscas y te sale la Patry Jordan, que es catalana pero sus vídeos no los hace en catalán. Estaría muy bien que alguien lo hicera. Lo estoy buscando y acabaremos encontrando a alguien.

De alguna manera Canal Malaia ha devenido también un espacio en el que hablar de todo esto que comentas… 

A la hora de hacer cosas estamos generando este debate, pero no queremos que la parte pública de Canal Malaia sea este debate. Nosotros lo que queremos es crear contenido en catalán porque es un idioma normal, y por tanto, hacer contenido en catalán es normal. No queremos convencer a nadie de nada. Este es el punto de partida. Pero si cuando hacemos vídeos el debate se da y surgen ideas, nosotros contentísimos.

¿Por qué razón escogisteis el dominio .cat?

No nos lo planteamos de otra manera. Si haces contenido en catalán y tienes un .cat a tu disposición lo utilizas. También de forma normal. Si hablar catalán es normal, crear cosas en catalán también, y lo mismo hacerlo con el dominio .cat.